
Idea 1: El Reto
Reúne a tu grupo de amigos/familiares y
nombren a uno de ustedes como administrador. Consigan una alcancía y
determinen el plazo que durará El Reto. Cada uno de ustedes establece
una cantidad que considera podrá ahorrar durante ese tiempo y lo
escriben en un papel dándoselo a guardar al administrador. Cada día de
pago (o cada mes, depende de ustedes) se reúnen para depositar la
cantidad comprometida en la alcancía y registrar los depósitos… y los
que no cumplan con su compromiso, ¡tendrán que realizar un servicio a
los que sí cumplan! Cortarles el pasto, lavarles el auto, barrer la
calle, lavar los trastes… ¡No se vale echarse para atrás!
Una vez que se haya cumplido el plazo de
El Reto el administrador les reparte el dinero que le corresponde a
cada uno, separando el 10% de lo ahorrado para que todos vayan juntos a
cenar, al cine, a tomar un helado… ¡a premiarse porque que lograron
vencer juntos el reto del ahorro! 
Nota importante: El que no pueda ir a la reunión, tiene que enviar el dinero. No se valen pretextos 
Idea 2: Creando el Ahorro
Nuevamente reúne a un grupo de amigos o
familiares, pero en esta ocasión el requisito es que entre ustedes se
puedan prestar algún servicio por el cual normalmente pagarían, desde
actividades como lavar el auto o bañar al perro, hasta otras quizá más
elaboradas como cortar el pelo, repostería, mantenimiento eléctrico o
plomería. El secreto es que ninguno de ustedes debe vivir de ello siendo
en realidad un pasatiempo o una manera de conseguir un dinero extra a
su fuente formal de ingresos.
Una vez definidos el tiempo durante el
cual estarán ahorrando así como el administrador y la alcancía, lo que
deben hacer es llamarse entre ustedes cada vez que requieran uno de los
servicios acordados. Pero el dinero por el servicio prestado no se les
pagará sino que se meterá a la alcancía (uno de los problemas de los
ingresos adicionales es que se “desvanecen” en las manos al utilizarse para diversos gastos) llevando el administrador el registro de los depósitos.
Al finalizar el plazo definido, al igual
que en la idea anterior, se entrega a cada uno el dinero que consiguió
en base a su esfuerzo, ¡y se separa el 10% para premiarse por el buen
esfuerzo realizado!
Idea 3: El Club del Descuento
Nuevamente necesitaremos a nuestro grupo
de amigos o familiares, al administrador con su libreta, un período de
tiempo y la alcancía, pero en esta ocasión lo que se busca es comprar
productos al mayoreo para conseguirlos más baratos (existen tiendas
especializadas en ello), o bien, que entre todos encuentren dónde
ciertos productos son más baratos para comprarlos en ése lugar.
Normalmente para una persona comprar al mayoreo no es redituable, y el
costo del transporte hace que tampoco lo sea el ir de tienda en tienda
para comprar los productos en oferta. Pero si son ustedes varios y entre
ustedes se dispersan entre las tiendas, ¡sí puede llegar a ser bastante
redituable!
Ahora bien, hay muchas personas que
hacen lo anterior… Pero no ven el ahorro como tal porque el dinero se
termina utilizando para cubrir otros gastos. El secreto en esta idea es
que el dinero que se ahorran al comprar a través de esta estrategia (es
decir, si normalmente gastas en papel de baño $100 y por seguir esta
estrategia lo adquieres en $80, el dinero que te ahorraste son $20) lo
depositan en la caja fuerte (los $20), llevando el registro el
administrador.
¿Y a que no adivinas que sucede al final
del período? ¡Correcto! El administrador reparte el dinero según
corresponda, ¡y se van a convivir y divertirse juntos con el 10% de lo
ahorrado!
Variante general
Una variante de las ideas anteriores es
que el dinero se deposite en una cuenta de ahorro buscando que éste gane
algún rendimiento. Si bien el interés generado puede justificar el
esfuerzo, hay que considerar que las reglas de cómo se distribuirá ése
interés debe quedar claro desde el principio… Se trata de que ahorren,
se diviertan y fortalezcan su amistad, no que la lastimen discutiendo
por dinero.
Las actividades anteriores pueden
realizarlas cuantas veces quieran, y cuando se den cuenta, el ahorro no
sólo se habrá convertido en un hábito para todos ustedes, sino que
habrán desarrollado la habilidad de identificar y aprovechar
oportunidades para ahorrar.
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