Whatsapp alcanza los 800 millones de usuarios activos mensualmente
No es descabellado pensar que Whatsapp conseguirá alacanzar los mil millones de usuarios a finales de este 2015, y es que la aplicación ha añadido características muy atractivas a sus ya interesantes prestaciones. Las llamadas de datos o Whatsapp web, son algunas de las funciones que ha ganado la aplicación de mensajería en los últimos meses. Con su punto de mira puesto en una posibles videollamadas, Whatsapp no es la única aplicación de mensajería que crece en Facebook. La ap ...
Leer mas: http://www.europapress.es/portaltic/socialmedia/noticia-whatsapp-alcanza-800-millones-usuarios-activos-mensualmente-20150419132848.html?utm_content=buffer43989&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer
(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.
No es descabellado pensar que Whatsapp conseguirá alacanzar los mil millones de usuarios a finales de este 2015, y es que la aplicación ha añadido características muy atractivas a sus ya interesantes prestaciones. Las llamadas de datos o Whatsapp web, son algunas de las funciones que ha ganado la aplicación de mensajería en los últimos meses. Con su punto de mira puesto en una posibles videollamadas, Whatsapp no es la única aplicación de mensajería que crece en Facebook. La ap ...
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Hace poco, recibimos un invitado inesperado a cenar: mi empleo.
Para ser sincera, no era tan inesperado.
Mi trabajo aparece con bastante frecuencia en la hora de la cena. Y
aunque no come nada, no hay duda de que es invasivo, perturbador y
fastidia mucho a mi familia.
“Voy a contestar sólo esta llamada”, le
dije a Clay esa noche, según me levantaba de la mesa. Él hizo una mueca y
siguió comiendo su pollo. “No me demoro”, agregué, mientras subía a la
oficina en mi casa.
Desde muchas perspectivas, el lujo de
trabajar desde casa es el sueño de cualquier padre. En mi caso, me da la
flexibilidad de bajar al sótano y poner la ropa en la secadora, o
tomarme unos minutos cuando mi hija llega del colegio por la tarde para
recibirla y hablar sobre su día. Es un privilegio y estoy agradecida.
Pero ese privilegio tiene su precio.
Desde hace tiempo, Clay se queja de las
desventajas de trabajar desde casa. Sí, valora la flexibilidad que le
brinda a nuestra familia y le encanta tenerme cerca. Pero a menudo,
siente que permito que la oficina se filtre demasiado en nuestra vida
familiar (emocional y físicamente).
Para mí, la frustración de una oficina
en casa es que, básicamente, siempre estoy trabajando. Mi familia
termina perdiendo mi atención: estoy aquí pero no estoy aquí. Y también
significa que no puedo disfrutar por completo del placer de los eventos
familiares.
Parte del problema, por supuesto, es que
tengo mucho trabajo. Pero lo mismo le pasa a la mayoría de la gente. La
principal razón es que suelo sentirme obligada a estar siempre
disponible para que nadie en la casa matriz en Nueva York crea que estoy
perdiendo el tiempo. También siento que no es justo pedirle a uno de
mis colegas que trabajan en la oficina que se haga cargo de noticias de última hora, cuando la mayoría de ellos tiene que viajar entre 30 y 45 minutos desde la oficina a casa.
Pero hace poco alcancé un límite, cuando
acostaba a nuestra hija de siete años. “Cuando sea grande, voy a ser
rica”, me dijo. “Así no tendrás que trabajar tanto”, agregó.
En ese momento, me di cuenta de que he
sido la arquitecta de mis propios problemas. Como respuesta, empecé a
fijar límites entre mi vida laboral y mi vida en el hogar.
Gran parte del desafío radica en
aprender cuándo desconectarme del trabajo. Luego de charlar con otras
personas que trabajan desde sus casas, decidí implementa unos pocos
cambios simples (espero).
Primero, descontando una emergencia o un
artículo de última hora o una hora de cierre particularmente
importante, voy a fijar un horario límite para contestar correos
electrónicos o llamadas de trabajo. Me doy cuenta de que probablemente
es algo que debería haber hecho hace mucho tiempo. Quizás no pueda
cumplir con esa meta todos los días, pero en la actualidad nunca lo
hago, así que haré mi mejor esfuerzo por desconectarme a las siete de la
noche.
Además, planeo restringir documentos
laborales y cualquier otro material relacionado al trabajo a mi oficina.
Muy a menudo, informes de investigación o copias de nuestras
publicaciones se filtran a la sala de estar, el dormitorio o la cocina.
Si no están ahí, no los podré leer.
Al final de cada día de trabajo, también
planeo dedicar entre 10 y 15 minutos para organizar mi escritorio y
hacer una lista de tareas pendientes para la mañana siguiente. Al
hacerlo, espero poder sentir que terminó mi día y también sentirme más
relajada y organizada respecto a mi plan de acción para el día
siguiente.
Una amiga también sugirió que pase unas
semanas documentando mis horas y qué hago cada día. Si me alejo del
trabajo una hora o 30 minutos para ocuparme de un asunto personal,
entonces debería asegurarme de agregar tiempo al final del día u otro
día de la semana.
“Tendrás una idea más clara de cuánto tiempo realmente pasas trabajando”, sostuvo.
Quizás no sea fácil, pero con unos pocos
cambios, creo que puedo manejar mejor la situación y dejar el trabajo
en la oficina, donde debe estar.
Fuente:Cuando la oficina está en casa, el reto es saber cuándo dejar de trabajar
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