Para hacer reír, opinar o ayudar a pasar ratos muertos. Para saber más sobre política, economía, cocina o deporte. Para frikis, funcionarios o cantantes de ópera. Da igual. Twitter es de todos y sirve para todo. «La clave está en trabajar bien tu timeline [la ventana donde puedes leer a quien sigues]», nos explica Óscar, el Barón Rojo. Y hay que escucharlo con atención, porque él es un pionero y toda una eminencia en esta red social. Más de 200.000 personas leen a diario lo que escribe este vecino de A Coruña. «A veces la gente me dice que Twitter le aburre -describe El Barón Rojo- y yo siempre contesto que es que no sigue a las personas correctas». Porque esta herramienta es lo que uno haga de ella. «Yo la uso por y para la curiosidad», contesta el líder de Siniestro Total, Julián Hernández, quien tiene 15.000 seguidores y acaba de cumplir tres años en esta red. Cuando me di de alta me dijeron 'ten cuidado que es adictivo' y yo contesté que no, que nunca me engancharía a este tipo de herramientas -cuenta el artista- pero creo que a los 5 días ya estaba pasando las noches en vela haciendo el indio por Twitter».
YA VAN NUEVE AÑOS
Esta red social acaba de cumplir 9 años y El Barón
Rojo, Óscar, se dio de alta hace 8. Vivió de cerca el nacimiento de
Twitter en España y también su boom: «Para mí el mejor momento fue el
15-M, había una palpitación especial, cada comentario que hacías tenía
una repercusión impresionante». Y así fue ganando lectores: «Recuerdo,
por ejemplo, un comentario que hice y que lo compartió Álex de la
Iglesia, solo con ese retuit gané unos 1.000 seguidores». Ahora tiene
casi 200.000.
Pero para llegar a la fama hace falta como mínimo un
ingrediente importante: dedicarle muchas horas. «Yo llegué a tener
problemas por dedicar tanto tiempo a Twitter», confiesa El Barón Rojo
quien en sus momentos más activos llegó a pasar más de 5 horas diarias
conectado a esta red. «Tuve algunas broncas en casa por culpa de Twitter
-reconoce-, mi familia me decía: ¡Estás más pendiente de desconocidos
que de nosotros1, hasta que llegó un momento en el que tuve que aprender
a desconectar». Por lo mismo pasó Carlos, El Humanoide, otro gallego
que también es una referencia de humor en la red. Lo leen a diario más
de 150.000 tuiteros. Carlos confiesa que durante mucho tiempo fue adicto
a Twitter: «Era mi forma de conectar con el mundo».
Aunque no todos consideran esa adicción un problema.
Vero Freire, por ejemplo, lo ve más bien como otra forma de socializar:
«Estoy todo el día conectada», describe. A través de Twitter se informa,
opina, se desahoga y hasta le ha servido para hacer más de un amigo.
Ya a Noelia (@subiendoelpan) esta red social le ha
regalado una nueva forma de ver la tele: «Hay muchos programas que no
vería si no fuera por Twitter», confiesa. Y es que la televisión es uno
de los combustibles de este foro. Los más expertos recomiendan no
perderse los grandes «acontecimientos televisivos» como eventos
deportivos, reality shows o por ejemplo, la gala de los Goya o
Eurovisión: «Es cuando más gente lo usa. Cualquier cosa que digas en ese
momento puede hacerse viral», explica el Humanoide.
La relación de Twitter con Galicia se puede analizar
desde distintos puntos de vista: podemos decir, y con razón, que Galicia
es una cuna de tuiteros estrella, aunque a la vez habría que añadir que
la fiebre de esta red social llegó más tarde a Galicia que a otras
comunidades (como Madrid o Cataluña). Y a estas dos ideas, Carlos, El
Humanoide, añade una tercera: «Galicia es el sitio perfecto para
tuitear». Lo cuenta desde su experiencia personal. Empezó a utilizar
Twitter a diario cuando, por motivos laborales, se fue a vivir a Lalín:
«Era invierno y llovía casi todos los días, no había muchas alternativas
de ocio, así que acabé refugiándome en Twitter». Y fue en ese duro
invierno lalinense que Carlos empezó a ganar una vida paralela en la red
como El Humanoide. «Lo uso como una forma de entretenimiento, aunque
acabó resultando ser para mí una salida laboral».
Su bum como tuitero coincidió con una época en la que
estaba parado y no tardó mucho en llegar la propuesta: «Ahora trabajo
en el departamento de Social Media de una agencia de publicidad y llevo
la cuenta de Twitter de una multinacional».
También para Miguel, El Hematocrítico, su cuenta de
Twitter le sirve como «tarjeta de visita»: «Me abrió muchas puertas y
muchos contactos profesionales», explica este profesor en la vida real y
humorista en su vida virtual. En su caso la fama llegó con una palabra:
«tróspido». «Era un adjetivo que yo solía usar y de repente se me fue
de las manos. Se volvió viral». Es el sueño de muchos tuiteros,
conseguir un Trending Topic, o lo que es lo mismo, que millones de
personas acaben hablando sobre un tema que tu propusiste. «Recuerdo la
primera vez que vi escrito 'tróspido' en La Voz de Galicia? Fue
surrealista. Una mezcla de alegría y de '¿pero qué he hecho?».
Pero no solo de fama vive Twitter. A Noelia
(@subiendoelpan), por ejemplo, le interesan sobre todo las cosas
cotidianas. Como aquella bolsa de basura que cierras para bajarla más
tarde pero que luego pasas días metiendo más cosas por la esquinita. «De
repente descubres que no es solo a ti que te pasa eso», cuenta Noelia.
¿MUERTE O ESTABILIDAD?
Hablar de futuro en Internet es siempre una tarea
casi imposible, pero en algo coinciden todos nuestros entrevistados:
Twitter no será para siempre. «Seguramente aparezca otra herramienta que
lo sustituya», concluye Julián Hernández, «de hecho no me ha parecido
una buena decisión de la RAE incorporar la palabra al diccionario,
porque igual dentro de dos años, ya nadie lo usa y aquello es más bien
un cementerio». Ya El Barón Rojo habla de reorientación. Él vivió el
boom y ahora sostiene que estamos en una fase de estancamiento. «La
masificación hará que de cara al futuro cambiemos la forma de utilizar
Twitter», reflexiona Óscar. Mientras tanto seguirá sirviendo para que
los tuiteros hagan allí lo que mejor saben hacer: opinar.
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/yes/2015/04/25/twitter-star/00031429874410975708719.htm
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