Nuestra falta de habilidades sociales nos puede limitar mucho a la hora de afrontar determinados retos en nuestras vidas. Una de las más pendientes, se producen a la hora de enfrentarnos a entrevistas, presentaciones, o a las simples interacciones sociales o profesionales que se nos presentan.
La imagen que damos en esas situaciones,
puede suponer la diferencia entre una interacción exitosa o un completo
fracaso. Seguro que todos hemos vivido momentos ante los que no hemos
reaccionado adecuadamente. Después, una vez superado el trance, y
analizando la situación, nos hemos dado cuenta de las cosas que hemos
hecho mal. Sin embargo, lo que muy pocas veces no podemos ver es,
precisamente, el aspecto físico y la impresión que causamos a los demás,
desde fuera.
Yo he tenido la oportunidad de verme
grabado en vídeo varias veces. Y les puedo asegurar, que una vez que te
ves grabado, aprendes muchísimo sobre los errores que se pueden cometer.
En el artículo de hoy les comparto algunos secretos que puedes utilizar para mejorar vuestras interacciones sociales.
Hay que sonreír más
El arma más poderosa que tenemos en
nuestro arsenal de habilidades sociales, es sin lugar a duda nuestra
sonrisa. Por desgracia, es el arma que menos utilizamos. A todos nos
gusta ver una cara sonriente o que expresa alegría frente a una cara
expresa preocupación o tristeza. Obviamente, esto no quiere decir que
siempre haya que estar con la sonrisa puesta. Cuando se comunican
algunos elementos serios, o sobre los que queremos enfatizar algún
dramatismo, es importante tenerlo en cuenta.
En general el modo por defecto a la hora
de hacer cualquier tipo de comunicación debería ser la alegría. Esto
ayudará a relajar la tensión en el ambiente y que nuestro interlocutor
se muestre más receptivo a nuestro mensaje. Luego, ya habrá tiempo de
cambiar de cara si el discurso o la situación lo merecen.
Sonreír cuando uno está comunicando, es
mucho más complicado de lo que parece. Las primeras veces seguramente
parecerá que tenemos cara de tontos, pero ese es precisamente el motivo
por el que tenemos que grabarnos y ensayar antes de cualquier
interacción de este tipo.
Un ejercicio muy sencillo que todos
podemos hacer, es leer cualquier artículo del periódico y tratar de
hacerlo de una forma lo más alegre posible, aunque suene muy forzado. De
esta manera, iremos poco a poco adquiriendo los reflejos neuronales y
físicos de hablar sonriendo de forma que se vayan registrando como un
comportamiento natural. Una webcam, o la cámara de un móvil o de un
iPad, nos puede ayudar.
3 Habilidades Sociales Imprescindibles.
Sonreir, Hablar Despacio y Preguntar
Hay que hablar más despacio
Yo diría, que este es casi con toda
seguridad el segundo o puede ser el error más habitual. Cuando estamos
nerviosos, nuestro instinto nos pide huir. Si lo que estamos haciendo es
hablar en público, lo que queremos es que esa situación peligrosa,
acabe lo antes posible. Esto nos lleva inevitablemente a hablar muy
deprisa. En mi caso es un error que todavía intento corregir pero que
una y otra vez veo reflejado en las grabaciones de mis actuaciones.
De nuevo, sólo la práctica deliberada de
esta habilidad nos puede llevar a controlar mucho mejor nuestra
cadencia a la hora de expresarnos.
Esta habilidad es aún más importante si estamos haciendo una presentación en inglés.
El siguiente paso para controlar el
tiempo de nuestras intervenciones es el complicadísimo arte de dominar
los silencios. En cualquier presentación los silencios son herramientas
muy potentes. Pueden invitar a la reflexión, pueden crear ambiente de
misterio…
De nuevo nuestro instinto nos hace huir
de las pausas porque nos pone en una situación tensa. Todas las miradas
se centrarán en nuestra persona, y en el motivo de por qué estamos
callados. Por eso, siempre intentamos huir de ellas. De nuevo, la
estrategia es siempre la misma, practicar deliberadamente estas pausas
en aquellos momentos en los que nuestro discurso o mensaje así lo
requiera.
Hay que preguntar mucho más
Esta última habilidad no está tan
centrada en el ámbito de las presentaciones o exposiciones orales, sino
más bien en el ámbito de las interacciones más personales o de uno a
uno. Por ejemplo en una entrevista de trabajo, o en cualquier
interacción con clientes (sobre todo si son nuevos).
Es horriblemente habitual encontrarnos
con personas que, llegados a una de estas interacciones, únicamente
hablan de sí mismos, de lo que han hecho, de lo que han estudiado, de lo
que pueden ofrecer, de quienes son, de cuál es su empresa, de cuánto
tiempo llevan en su sector, o de que nos quieren ofrecer. A mi me
recuerda a aquellas parejas que vienen de vacaciones o de luna de miel,
nos invitan a su casa y nos ponen el dichoso vídeo de las mismas, sin
haber preguntado. Luego, durante dos horas seguidas no paran de hablar
de ellas. ¿Insoportable verdad?
Pues bien, ese es, aunque menor grado,
el efecto que se llevan nuestros interlocutores cuando empezamos hablar
de nosotros mismos sin tener en cuenta su punto de vista.
La manera de dar la vuelta a esta
situación es muy muy sencilla. Si es posible, investiga antes con quién
te vas a entrevistar o la organización para la que trabaja. Limita tu
introducción a lo básico, responde a sus preguntas, pero no te quedes
ahí. Pregunta.
Y el secreto para hacer preguntas
inteligentes, es disponer de información previa. Pregunta sobre aspectos
relativos a la empresa u organización. Por ejemplo, si vas a una
entrevista de trabajo y has mirado antes la web de su empresa, pregunta
sobre los métodos de trabajo internos que utilizan . Si es un cliente,
pregunta sobre los productos o servicios que les faltan, o qué tienen
y/o qué les gustaría ofrecer etcétera.
Les puedo garantizar, que hacer este
cambio de roles modifica radicalmente la receptividad del interlocutor y
lo que es más importante nuestra imagen ante él.
Cómo pueden ver, no estamos hablando de
habilidades imposibles de obtener. Se requieren apenas unas horas de
práctica inicial y unas horas de práctica real para dar un giro radical
en nuestras interacciones y habilidades sociales. Ahora me gustaría
preguntarles, ¿qué otras habilidades importantes consideran que son
importante tener en cuenta?
Fuente:3 Habilidades Sociales Imprescindibles. Sonreir, Hablar Despacio y Preguntar
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