1. Primero, las verduras. Tu mamá tenía
razón. Siempre realiza la actividad más difícil en la mañana cuando tu
energía y concentración se encuentran en su mejor nivel. Aplícate en las
tareas más complejas lo antes posible. Cuanto más las dejes para
después, más se te dificultará llevarlas a cabo. Define tus prioridades y
trabaja de lo más a lo menos importante.
2.
Piensa en carreras, no en maratones. No estamos diseñados para
“estacionarnos” en un escritorio por ocho horas seguidas y hacer todo el
trabajo. Cortos e ininterrumpidos momentos de concentración son la
clave para hacer un buen trabajo. Consigue un temporizador de cocina o
de celular. Prográmalo por 45 ó 60 minutos y no te detengas hasta que
escuches la alarma. Te sorprenderá notar lo que puedes lograr en una
hora sin interrupciones.
3. Sé
egoísta. Una vez que hayas priorizado tu lista de pendientes, debes
ponerla antes que las listas de los demás. Cuando eres capaz de terminar
tu trabajo, estás en una mejor posición para ayudar a otros en sus
proyectos. Recuerda que tu trabajo debe ir antes; siempre.
4.
Fija fechas. Cuando le pidas algo a alguien, no sólo se lo pidas, sino
también especifica cuándo esperas recibirlo. Las cosas tienden a suceder
más rápido cuando hay una fecha límite. Luego, escríbela en tu
calendario.
5. Léelo una vez. Cuando
tienes una lista interminable de emails, es crucial que tengas un buen
sistema para leerlos. Léelos una sola vez y decide qué hacer con esa
información, y luego, hazlo. Haz lo mismo con todos los pendientes;
“tócalos” una vez y déjalos ir.
6.
Agrupa en temas parecidos. Organiza tu semana en días específicos para
realizar ciertas tareas. Por ejemplo, los lunes y los miércoles enfócate
en ver clientes y hacer ventas. Los martes y jueves reserva tiempo para
escribir mails y trabajar en estrategias. La mañana del viernes para
trabajar y la tarde para descansar. Saber cómo luce tu semana desde
antes te facilita mentalizarte para cuando llegue el momento.
7.
Hazle frente a las situaciones. No intentes adivinar lo que alguien
quiso decir en un mail confuso; sólo ve y pregúntale. Esto te ahorra
tiempo, energía y errores. La comunicación clara es clave.
8. Delega. Aprende
a delegar más tareas. Cuando realmente lo hagas, te darás cuenta de
cómo tu rol y tu trabajo pasarán al siguiente nivel. Conoce qué
actividades haces bien por ti mismo, y delégales a los demás aquellas en
las que sientas que no eres muy bueno.
9.
Regístralo. Si no puedes entender a dónde se fue tu semana, es momento
de que le eches un vistazo. Registra lo que haces cada hora durante una
semana: desde que te levantas hasta que te duermes. Sólo así podrás
encontrar los agujeros en tu calendario y descubrir si necesitas hacer
cambios en tu vida u horarios.
10.
Ejercítate. Si tienes mucho trabajo por delante, es común que te olvides
de tu cuerpo. Hacer ejercicio regularmente te ayudará a eliminar
toxinas, tener más energía, aumentar la concentración y dormir mejor.
11.
Una cosa a la vez. Algunas veces necesitas disminuir tu velocidad para
poder hacer un mejor trabajo. Al disminuir distracciones y enfocarte en
una sola tarea serás más rápido. Mono-tasking es la clave.
12.
Relájate. Nada es tan serio como para que no puedas reírte de eso. Una
buena risa al día es esencial para disminuir tensiones y sí, también
para terminar el trabajo. Aunque sea, ríete de ti mismo.
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